domingo, 17 de enero de 2010

Actualización doctrinaria. Documento Nº 1


Periódicamente publicaremos en esta sección de Actualización Doctrinaria, diversos textos de Juan Domingo Perón que, con las adecuaciones necesarias por el paso del tiempo y el cambio de las circunstancias históricas, nos servirán para pensar con nuestra propia cabeza la realidad politica y social sobre la que nos toca actuar.

Mensaje del Teniente General Perón a los Gobernadores de provincias, pronunciado el 2 de agosto de 1973, en la residencia presidencial de Olivos.
Señores: Tengo el inmenso placer de volver a ver a todos los compañeros que ahora tienen la responsabilidad del gobierno en nuestras provincias. Le he pedido especialmente al señor Presidente que me permitiera poder conversar con ustedes, aunque sea unos breves momentos, porque todavía los médicos no me dejan charlar mucho, diremos así. Sin embargo, yo quisiera por lo menos expresar algunas de las ideas que comenzarán a caracterizar nuestra actividad partidaria, porque el Movimiento Peronista necesita de una organización después de dieciocho años en que hemos tenido que sostener una lucha difícil y enconada, en todas partes y en toda circunstancia.

Hay un viejo principio de la lucha que establece: "Separarse para vivir, y unirse para combatir". Nosotros, durante estos años, no hemos hecho una dirección política, sino una lucha política. Esa lucha política ha impuesto la necesidad de una conducción centralizada, que es por antonomasia la forma de la conducción. Pero la lucha ha finalizado por lo menos en su aspecto fundamental. Esa lucha enconada, difícil, violenta en algunas circunstancias, ya ha terminado; y comienza una lucha más bien mancomunada, de todas las fuerzas políticas en defensa de ñps intereses y de los objetivos nacionales.
INSTITUCIONALIZAR EL MOVIMIENTO
Nosotros somos, por decisión popular, quienes tenemos la responsabilidad de la dirección; y en consecuencia la tiene nuestro Movimiento, que es el que realmente ha triunfado, no tanto en base a la lucha y a todas esas circunstancias, sino a haber procedido dentro de la verdad y defendiendo una razón que, a la larga, es siempre la que triunfa. Y tenemos una grave responsabilidad, que no puede ser de un hombre ni de unos pocos hombres, sino de todo el Movimiento Justicialista, en todo el país, para lo cual creo yo que es indispensable que comencemos por institucionalizarlo; institucionalizarlo con tada seriedad y con toda decisión. Desde que caímos en 1955 he pensado en tratar de institucionalizar el Movimiento; pero no era una cosa fácil, debiendo sostener simultáneamente una lucha que imponía, precisamente, una conducción centralizada. Pero las circunstancias actuales nos permitirán ir transformando ese gran Movimiento, hasta ahora absolutamente gregario, en una verdadera institución política, que no solamente se ocupe de la lucha política, sino, también, de la cultura política que nuestro país necesita.
CULTURA POLÍTICA
Nosotros somos un país politizado, pero sin cultura política. Y todas las cosas que nos están ocurriendo, aun dentro de nuestro propio Movimiento, obedecen, precisamente, a esa falta de cultura política. Nuestra función dentro del Movimiento no es ya, solamente, de adoctrinamiento -en lo que hemos trabajado mucho, y eso ha traído la politización-, sino de ir cultivando las formas que lleven nuestro Movimiento al más alto grado de cultura política, lo que será un bien inmenso para el país, no sólo por lo que representa para el Movimiento Justicialista, sino porque inducirá a las demás fuerzas políticas a que también adquieran ese grado de cultura política.
DEMOCRACIA INTEGRADA
La política, hoy, ya no son dos trincheras en cada una de las cuales está uno armado para pelear con el otro. Este mundo moderno ha creado necesidades, y los pueblos no se pueden dar el lujo ya de politiquear. Esos tiempos han pasado; vienen épocas de democracias integradas en las que todos luchan con un objetivo común, manteniendo su individualidad, sus ideas, sus doctrinas y sus ideologías, pero todos trabajando para un fin común. Ya nadie puede tratar de hacer una oposición sistemática y negativa, porque los países no pueden ya aguantar una actitud política semejante; uno ve cómo en el mundo entero esto ya está entrando.
Nosotros quizá hayamos tenido la última lucha dura y difícil en estos dieciocho años; pero se inicia para nosotros una nueva etapa, en la cual una organización y una elevación del nivel cultural político de nuestras masas nos facilitarán todos los trabajos y todos los esfuerzos que deberemos realizar. Por esa razón hemos dispuesto que se comience a estructurar el Movimiento Peronista como institución. Yo ya dejaré de ser el factótum, porque ya no es necesario que haya factótums. Ahora es necesario que haya organizaciones; crear un Consejo Superior, que será el verdadero encargado de la dirección y de la conducción del Movimiento Peronista.
Ese Consejo Superior será realmente representativo. Ya no seguiremos con el procedimiento del dedo, porque eso no va a ser eficaz. Ahora tenemos que empezar con el procedimiento del voto que haga verdaderamente representativo el instromento que ha de manejar, dirigir y conducir el Movimiento Peronista.
Ya hemos designado una comisión para encargarse de estructurar esa organización, y se construirá en breve tiempo el Consejo Superior Peronista, con su mesa ejecutiva, que será la encargada de dirigir y conducir el Movimiento. Si conseguimos que ese instrumento sea realmente representativo, habremos dado un gran paso en la institucionalización.
LA ORGANIZACIÓN VENCE AL TIEMPO
Hay que recordar, señores, que mientras los movimientos gregarios mueren con su inventor, los movimientos institucionales siguen viviendo aun cuando desaparezcan todos los que lo han erigido. Porque el hombre no vence al tiempo; la organización es lo único que puede vencerlo.
Yo ya estoy viejo, y el hecho de que se acerque mi final nos debe hacer pensar en que es necesario que este Movimiento se institucionalice para que pueda continuar en el tiempo y en el espacio, aun prescindiendo de mí. Y desde este momento debe comenzar a prescindir de mí, para que sea manejado por los peronistas que los propios peronistas designen.
Esto es lo primero que quería decirles, para que cada uno de los señores gobernadores pueda llevar a su provincia este concepto; y si lo hacemos integralmente en todo el país, en poco tiempo habremos conseguido la institucionalización de nuestro Movimiento.
Este es el momento preciso para hacerlo. Y creo que desde aquí comenzaremos a accionar en el orden de la conducción de conjunto, para que cada una de las partes (y cada provincia es una) pueda cooperar con esta institucionalización que nos dará a nosotros una seguridad de prolongación en el tiempo y en el espacio.
PONERNOS TODOS A TRABAJAR
Otro asunto que cabría también decirles a los gobernantes está referido, a nuestra acción, la acción gubernamental que afortunadamente se ha iniciado en forma constructiva. Estos primeros sesenta y tantos días de gobierno en todas partes han permitido ponernos en claro sobre lo que está sucediendo y lo que ha sucedido en el país. Es el primer paso: desatar el paquete, para ver lo que ese paquete contiene. Estos sesenta días han sido suficientes para que todos nos demos cuenta de cuál es la situación del país. Y pensamos que en esta situación el país podrá salir adelante si todos los argentinos se ponen a trabajar para conseguirlo.
Creo que el momento es extraordinariamente importante para que consigamos esta acción que será decisivamente definitiva para el país.
Yo he estado en Europa en la época de la reconstrucción, y he visto en cada uno de los países que he podido visitar y conversar con la gente, el esfuerzo que ha realizado y el gran espíritu de unidad con que unos y otros, tanto los conservadores como los comunistas, se han puesto a trabajar todos para reconstruir su país. A ninguno se le ha ocurrido hacer un tipo de política opositora y cerrada. Es decir, se ha llegado por obra de las circunstancias a formar una democracia integrada en la que cada uno es parte de un gran organismo que trabaja con un solo objetivo: reconstruir el país.
Nosotros salimos de una guerra civil, desembozada o no, pero guerra civil, en la que se ha destruido en el país todo lo que pudo destruirse, comenzando por destruir al argentino, que es la más terrible de todas las destrucciones que pudieran haberse realizado.
DESVIACIONES IDEOLÓGICAS
La delincuencia juvenil que ha florecido de una manera espectacular en el país, es uno de los índices más claros de lo que se hizo en la destrucción del hombre.
Los procedimientos administrativos, con todas las deformaciones que los señores gobernadores han de haber encontrado en cada una de las provincias, indican otro sector de la descomposición.
Las desviaciones ideológicas y el florecimiento de la ultraizquierda, que ya no se tolera ni en la ultraizquierda. Yo he visitado a los países detrás de la cortina, y ya la ultraizquierda ha muerto. Esta ultraizquierda aun para los países comunistas es un material de exportación, pero no de importación.
Todo esto indica el proceso de descomposición del hombre, que es lo más grave que pueda haber ocurrido en el país. No hablemos de las demás cosas que sabemos bien, y que saben ustedes mejor que yo cómo han sido destruidas en todas partes. Porque la destrucción aquí ha comenzado por lo más grave que puede producirse: la destrucción del Hombre; ha seguido por lo más grave que pueda haber después de eso, que es la destrucción del Estado. Es el Estado que se ha destruido; son sus instituciones las que han sido atacadas en sus basamentos. Por eso debe darse principio a la reconstrucción, porque en la reconstrucción hay que seguir probablemente el sistema inverso de la destrucción.
La destrucción, en las instituciones como en los pueblos, comienza por la cabeza, como sucede con el pescado, éste empieza a pudrirse por la cabeza.
Nosotros debemos buscar esos factores en cada uno de los estamentos que manejamos y que gobernamos, para ir reconstruyendo eso, y dedicar a la cultura y a la educación el más grande sector que podamos, porque es allí donde vamos a incidir sobre la reconstrucción del hombre, que es la más importante. La cultura y la educación deben tener en nuestro país un rasgo prominente en la acción que desempeñemos.
TENEMOS UNA JUVENTUD MARAVILLOSA
Tenemos que educar a un pueblo que está mal encaminado, y debemos encaminar una juventud que está, por lo menos, cuestionada en algunos graves sectores. Lo que ocurrió en Ezeiza es como para cuestionar ya a la juventud que actuó en ese momento. Esa juventud está cuestionada. Tenemos una juventud maravillosa, ¡pero cuidado con que ella pueda tomar un camino equivocado! Y ésa es obligación nuestra, ésa es tarea nuestra.
No se trata de limitar las aspiraciones ni los pensamientos del hombre. Se trata de educar al hombre, y de darle el sentido de equilibrio sin el cual nosotros no iremos a ninguna parte.
Tenemos que volver a la Grecia de Pericles, donde en cada frontispicio había una leyenda que decía: Todo en su medida y armoniosamente. Nosotros somos un movimiento de izquierda. Pero la izquierda que propugnamos es una izquierda justicialista por sobre todas las cosas; no es una izquierda comunista ni anárquica. Es un izquierda justicialista que quiere realizar una comunidad dentro de la cual cada argentino tenga la posibilidad de realizarse; no más allá.
Nosotros hemos visto fracasar al capitalismo individualista, pero hemos visto también fracasar al capitalismo estatal. Ellos han sido ya perimidos por la evolución; y no sólo aquí: lo mismo en Budapest o en cualquier parte. No vayamos sobre lo que nosotros venimos sosteniendo desde hace treinta años y que es lo que le ha dado el éxito actual al Movimiento Justicialista.
Ahora sí, seamos capaces de realizarlo todo en su medida y armoniosamente. Tenemos un ejemplo en nuestro propio proceder. En los dos gobiernos justicialistas anteriores, nos apresuramos un poco y creamos una oposición, justificada o no, pero oposición que al final dio en tierra con nosotros. No lo habíamos hecho todo en su medida y armoniosamente.
LOS CAMBIOS ESTRUCTURALES
La autocrítica es indispensable en cada una de estas circunstancias. Ahora hay muchos gorilas que dicen: "Ahora estamos de acuerdo, hemos aprendido". Ellos también estaban equivocados. Ellos, por retardatarios; nosotros, por apresurados. En el futuro, lo que tenemos que hacer es terminar en el país tanto con los apresurados como con los retardatarios, y hacerlo todo en su medida y armoniosamente.
Esto es lo que impone el gobierno de nuestros días, y el Justicialismo de nuestros tiempos. Somos revolucionarios, porque vamos a los cambios estructurales que hagan más felices a los argentinos y más próspera y más grande nuestra Patria.
Lo que hagamos en su medida y armoniosamente será lo constructivo. Lo que quisiéramos hacer violenta, apresurada o retardatariamente, no es el camino que debemos elegir. Yo creo que gobernar en estos tiempos y en esta Argentina no es dificil, a pesar del caos que nos han dejado.
No es difícil, si llamamos a todos los hombres de buena voluntad que, como argentinos, quieran luchar por la grandeza de nuestra tierra y por la felicidad de nuestro pueblo. Yo creo que en ningún corazón bien intencionado pueden estar ausentes estas premisas, que son las premisas de todos los tiempos.
Señores: yo no quiero seguir abundando en otras consideraciones. Creo que estos dos asuntos a que me he referido son los fundamentales.
SER ESCLAVOS DE LA LEY
Estoy empeñado en una tarea política: llamar a todos los políticos, cualquiera sea su ideología y cualquiera su orientación, para que se pongan en esta obra, que será la tarea común. He hablado ya con los que han sido nuestros compañeros de lucha en el Frente Justicialista de Liberación; he conversado con el doctor Balbín; voy a hablar mañana con quienes formaron entonces La Hora del Pueblo; y después lo haré con nuestros opositores finales, cualquiera que sea su ideología.
Incluso con el Partido Comunista, que si se coloca dentro de la ley y acciona dentro de la ley, será amparado y defendido por nosotros. Pero dentro de la ley. Cuidado con sacar los pies del plato, porque entonces tendremos el derecho de darle con todo.
No admitimos la guerrilla, porque yo conozco perfectamente el origen de esa guerrilla. Los partidos comunistas que en otros países han visto que dentro de la ley iban a su destrucción, han querido salirse de la ley para defenderse mejor. Eso no es posible. No es posible dentro de un país donde la ley ha de imponerse. Porque la única manera de no ser esclavos, es ser esclavos de la ley; y eso nosotros tendremos que imponerlo, de cualquier manera.
Yo conozco el origen de todo esto. He estado en París, precisamente en las barricadas, y he conversado y participado con mucha gente que estuvo allí; y que estuvo para eso, para las barricadas. Y sé bien cuáles son los procedimientos que quieren poner en marcha, y que se han puesto en marcha en eso que llamaron Segunda Revolución Francesa, el 30 y 31 de julio de 1968, en París, cuando colocaron en el frontispicio de la Sorbona un gran letrero que decía: "Ustedes son las guerrillas que han de liberarnos de lo que nos quieren vender: la muerte climatizada con el nombre de porvenir. El orden industrial debe desaparecer. El mercado de consumo debe morir de muerte violenta. Buscamos un gobierno que sea capaz de poner la imaginación de por medio". Así rezaba el letrero. Pero la finalidad era formar las guerrillas. Guerrillas que después hemos visto funcionar en todas partes.
Bien: eso es un asunto que la ley no tolera, y que en consecuencia nosotros no podemos tolerar. Nosotros no le ponemos ningún inconveniente, si ese partido político -se llame Comunista, se llame E.R.P. o se llame Mongo Aurelio, cualquiera sea el nombre que tenga- quiere funcionar dentro de la ley, como estamos nosotros. Tampoco le temeríamos fuera de la ley, pero no es lo correcto para un gobierno; ya eso se ha visto funcionar en otras partes, y no es lo correcto. En lo que sea fuera de la ley, es la Justicia y la Policía las que deben entender.
GOBERNAR NO ES MANDAR
Si nosotros podemos persuadir de lo mismo a todos los argentinos, de una o de otra tendencia, creo que cumpliremos una gran acción de gobierno. Gobernar no es mandar; ése es el defecto que cometemos muchas veces los militares, que estamos acostumbrados al mando.
Mandar es obligar, gobernar es persuadir. Y al hombre es mejor persuadirlo que obligarlo. Esa es nuestra tarea: ir persuadiendo a todos los argentinos para que comencemos a patear todos para el mismo arco; es decir, hacia los objetivos de nuestro país y hacia las necesidades de nuestro pueblo.
COMPAÑEROS DE MARCHA, NO ADVERSARIOS
Cuando hayamos alcanzado estos dos grandes objetivos, quizá nos podamos dar el lujo de volver a politiquear. Hasta entonces, hay que trabajar, no hay que politiquear. En esto, yo creo que he conversado con la mayor parte de los hombres representativamente políticos del país, y todos están totalmente de acuerdo con ello. Entonces, comencemos a ser compañeros de marcha, no adversarios.
Los adversarios y los enemigos, ya deben de haber desaparecido en nuestro país. Nosotros hemos aprendido; ellos también deben de haber aprendido. Por eso nuestra acción es de persuasión, no de mando. Debemos renunciar a ese mando para empeñarnos en la persuasión, que será, sin duda alguna, mucho más eficaz para nuestra acción de gobierno.
Creo, señores, a pesar de la situación difícil que hemos encontrado en nuestro país en lo económico, en lo social y en lo político, que la habilidad de los gobiernos que comenzaron el 25 de mayo le han ido ya solucionando, especialmente en el aspecto económico, que era el más difícil.
He escuchado las exposiciones del señor Ministro de Hacienda, y, verdaderamente, yo tengo cierta experiencia, porque he pasado varias veces por estas mismas cosas, y me siento sumamente optimista, porque veo que la acción económica está manejada por hombres que saben negociar y saben comerciar, y ésa es la ciencia de la economía.
Recuerdo siempre que una vez, conversando con Miguel Miranda -que era un hombre que se había formado por sí solo, desde ganar noventa pesos en Bunge y Born hasta tener treinta fábricas-, yo defendía a algunos técnicos que se arrimaban y que él no les llevaba el apunte, no les hacía caso, hasta que un día, enojado, me dijo: "Cállese con esa gente. ¿Usted cree que su esos tipos supieran algo de lo que es la economía, estarían empleados por trescientos cincuenta pesos de suelto? Serían millonarios".
Yo siempre he tenido mucha más fe en los hombre de empresa, que son los que han demostrado fehacientemente que saben hacerlo. El país, como negocio, es un gran negocio individual amplificado, de manera que el que es capaz de manejar un gran negocio, a este otro gran negocio puede también manejarlo. El técnico es necesario, porque siempre hay contralores que ejercitar. La concepción debe estar, en mi concepto, en la cabeza de los que saben concebir los negocios, y la ejecución en los que son capaces de vigilar y manejar una ejecución. Por eso los dos se complementan, el hombre de negocios para concebir, el técnico para ejecutar. Y si nosotros conseguimos unir esas dos cualidades, podemos descansar tranquilos, porque la economía está en buenas manos, como noto que lo está durante el tiempo que se lleva de gobierno en el orden nacional.
TODO EN SU MEDIDA Y ARMONIOSAMENTE
Los demás asuntos se resuelven también por el mismo camino. El orden social se restablecerá cuando, a través de una educación popular, quitemos toda esperanza a los perturbadores y a los infiltrados, y demos el verdadero valor que tiene el aspecto social, llevando a través del Estado y a través de las instituciones de todo orden el concepto de la vida social de los países modernos.
En cuanto a la acción política, creo haberles dado ya mi opinión.
Si nosotros, señores, realizamos todo esto de acuerdo con el viejo apotegma de los griegos: Todo en su medida y armoniosamente, podemos asegurar que el éxito estará de nuestra parte.
Yo pido a Dios todos los días para que este milagro pueda realizarse y para que un día los argentinos puedan agradecérnoslo en la forma en que los pueblos suelen agradecer a los hombres, cuando los hombres no solamente se honran con los cargos, sino que también saben ennoblecer esos cargos.
Juan Domingo Perón
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El poder y la impotencia. Por Jorge Raventos


Nueve días atrás, apenas iniciado el intermezzo que protagonizan el Poder Ejecutivo y Martín Redrado, el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, sugirió que lo que estaba en discusión en ese tironeo era quién tomaba las decisiones en la Argentina, quién gobernaba. Bien: la respuesta que dejan estos diez días es una ironía del kirchnerismo: las decisiones las toman varios, pero cada vez es menos claro quién gobierna, porque esas decisiones las obedecen pocos; el poder que el gobierno se esfuerza en concentrar, parece evaporarse.
Aquel mismo día de Reyes, en un paréntesis de sus reflexiones públicas sobre el poder, Aníbal Fernández anunció al país que Martín Redrado ya no era presidente del Banco Central y aseguró que ya había sido designado su reemplazante: Mario Blejer. Puede constatarse que ni una ni otra cosa se ha cumplido. Es más: todavía no se han concretado los objetivos de los últimos dos decretos (“de necesidad y urgencia”) de la Presidente. El Fondo del Bicentenario no tiene fondos y Martín Redrado sigue como Presidente del Banco Central. Reflejo del vaciamiento del poder: Redrado es legalmente número uno del Central, pero aunque ocupe ese despacho, no lo gobierna, ya que su directorio se lo impide. A la vez, el directorio, que en su rebeldía muestra obediencia a Olivos, tampoco ha conseguido que su orden principal –traspasar 6.500 millones de dólares del Central al Poder Ejecutivo- se efectivizara, porque la disposición fue resistida por la línea profesional del Banco.
La lógica hipercentralista del kirchnerismo, obsesionada por concentrar poder, termina diluyéndolo.
Tanto el propio, como el de las instituciones que toca. Y, por cierto, el poder de la Argentina.
El embargo de reservas del Banco Central depositadas en el banco de la Reserva Federal de Nueva York, por disposición de un juez de los Estados Unidos representa, sin duda, un golpe durísimo contra nuestro país.
Señala Pascual Albanese en un análisis reciente y a la vista de ese embargo : “pese a participar formalmente del Grupo de los 20, esta acentuación de su estado de marginamiento de la comunidad financiera internacional hace que la Argentina padezca hoy la situación de aislamiento externo más grave de su historia desde la guerra de Malvinas en 1982”.
Ese embargo –provisoriamente levantado el viernes por el juez Thomas Griessa, mientras prepara una definición de fondo – era previsible. En primer lugar por el natural activismo de los bonistas insatisfechos: la deuda incumplida con aquellos que no aceptaron el canje del año 2005 dejó al país (aunque el gobierno mirara todos estos años para otro lado) en un default que se ubica, por su monto, en tercer lugar en el mundo, después del ruso de fines de los años 90 y del que nuestro país declaró en 2001.
El Banco Central ha contado para la protección de sus reservas frente a la amenaza de embargos con la ostentación de su autonomía, que le permite diferenciar sus cuentas de las del Estado, que es el suscriptor de la deuda pendiente de pago.
Fue este argumento el que estalló con la firma del decreto (“de necesidad y urgencia”) de la señora de Kirchner tanto como de la abundante argumentación suministrada en su defensa por el jefe de gabinete, el ministro de Economía Amado Boudou y su viceministro, Roberto Feletti. No es sorprendente que los llamados “fondos buitres” aportaran al juez Griessa esos testimonios (decreto, declaraciones) como prueba de que el argumento de la autonomía del Banco Central no era más que una excusa, una careta: la Presidente decidía tomar de esos fondos con un úkase y Economía admitía que con ellos pensaba afrontar gasto corriente, aunque la primera coartada del Fondo del Bicentenario fuera garantizar el pago de deuda del año en curso.
El embargo de Griessa venía a darle la razón a los reparos que esgrimía Redrado ante el traspaso de dólaresque le reclamaba la Presidente, objeciones que habían sido expuestas ya en diciembre por muchos economistas y por varios opositores.
El fracaso de la estrategia y los modales del Ejecutivo quedaron descarnadamente expuestos en varios planos:
· Sus movimientos han incrementado las vulnerabilidades del país.
· Su pretensión de hacer caja, una vez más, manoteando fondos ajenos para garantizarse la continuidad del disciplinamiento de las jefaturas políticas territoriales chocó con un obstáculo muy resistente. Sin los dólares del Banco Central el gobierno deberá afinar el lápiz, reducir gastos, incumplir promesas políticas.
· Se posponen sine die las conversaciones destinadas a reestructurar la deuda, que entusiasmaban a Boudou y a los bancos intermediarios. De un lado, la atmósfera de arbitrariedad creada por la pretensión de quedarse con los fondos del Central parecía un elemento disuasivo. A eso se ha sumado la reticencia de la Comisión de Valores de Estados Unidos (SEC), que objeta la información provista, en particular la elaboración estadística del INDEC.
· La pretensión de imponer sus decisiones a otros poderes e instituciones se topó ahora con una resistencia que, para el oficialismo (que no ha elaborado aún la magnitud de las derrotas que ha sufrido desde su pelea contra el campo hasta las elecciones de junio), resultó inesperada: resistió Redrado, actuó con independencia la Justicia, se movilizó el Legislativo para reclamar que los decretos presidenciales sean examinados por el Congreso (en rigor, la única “necesidad y urgencia” de esos decretos de la señora de Kirchner reside en su pretensión de eludir el escrutinio de Cámaras donde el kirchnerismo ya no cuenta con las mayorías automáticas de que dispuso hasta el fin de las sesiones ordinarias).
El gobierno se ha pialado en su propio lazo. Acostumbrado a confundir gobierno con mando centralizado y a arrinconar a quienes define como adversarios, su debilidad política queda al desnudo cuando manda y no consigue ser obedecido; cuando fracasa en el logro de sus objetivos. Al transformar cada situación en una pulseada de poder, convierte cada derrota en un desafío a la gobernabilidad.
Con aquella lógica el matrimonio presidencial rechaza los gestos con que sectores de la oposición aspiran a darles una salida elegante. Es que esa salida implicaría someter al Congreso el problema del Fondo del Bicentenario y el Ejecutivo se encierra en su concepción, según la cual puede gobernar tres meses por año por decreto, sin consultar al Poder Legislativo.
Aunque ya hay muchos oficialistas que cuestionan discretamente el rumbo definido desde Olivos y visualizan un acuerdo legislativo como el único camino para atravesar la crisis institucional generada, la resistencia a esa vía se encuentra en la cúspidedel kirchnerismo. Los Kirchner asumen ese procedimiento como un insoportable recorte de su mando y, tal como ocurriera frente al campo durante 2008, rechazan los llamados al diálogo.
Sin una salida a la vista que se elabore en el campo político, la tendencia es que el conflicto se judicialice.
La prolongación de la crisis, que se manifiesta en distintas interpretaciones de la Constitución requeriría, así, alguna participación de la Corte Suprema. Con comprensible reticencia, los altísimos magistrados se resisten a cumplir ese papel. Quizás esa gambeta permita eludir otro conflicto de poderes: si actuara –como muchos constitucionales suponen- de modo de confirmar los límites al Poder Ejecutivo, probablemente caería, la Corte también, bajo el cargo de “conspiración” que los Kirchner reservan para explicarse y explicar las dificultades que atraviesan. Ya han incluido en esa conjura ( la “conspiración permanente” de la “máquina de impedir”) al vicepresidente Julio Cobos, a Redrado, a la mayoría de la oposición, a jueces argentinos y extranjeros (Thomas Griessa, ese “embargador serial”, según Boudou),al Grupo Clarín como expresión de los medios de comunicación;antes de ellos, el enviado de Barack Obama, el campo…
. “La Presidenta tiene una desconexión con la realidad”, diagnosticó esta semana el moderado Roberto Lavagna. El relato de la conspiración es, más bien, una manifestación de agotamiento ante una realidad que se resiste a los caprichos, una realidad a la que no se puede ya gobernar a los panzazos.
La ilusión de un poder sin contención de las instituciones, superconcentrado se desliza, así, hacia la impotencia. La realidad se observa como un peligro. Esa amenaza se llama ingobernabilidad.
Señala Pascual Albanese en el trabajo que mencionamos antes: “En la Argentina, como ocurre en otros países latinoamericanos frágiles institucionalmente, el término juicio político, más que a un mecanismo constitucional específico, remite a un procedimiento de relevo presidencial impulsado en una situación de extrema conmoción interna y legitimado por la opinión pública, el Congreso y el Poder Judicial. En este contexto tienen que interpretarse las señales de negociación emitidas por la oposición política, especialmente por el radicalismo, para frenar una escalada de confrontación que derive en una crisis institucional desatada por un serio conflicto de poderes. Como ocurrió varias veces en el 2008 durante el transcurso del conflicto agropecuario, cuando la Mesa de Enlace buscaba afanosamente una vía de acuerdo con el gobierno, la respuesta está en manos de Kirchner”.

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La renuncia del Bicentenario. Por Héctor Paglia



La habitual tranquilidad del día de reyes se ha visto alterada a partir del
pedido de renuncia al presidente del Banco Central de la República Argentina.
El hecho en sí constituye una compleja situación con aristas institucionales,
políticas y económicas.

Institucionales, ya que la autonomía que consagra la Carta Orgánica
del BCRA, conlleva un mecanismo, tanto para la designación como para la
destitución de sus directores, que requiere de ciertos requisitos que están
taxativamente explicitados. En esta oportunidad el Dr. Redrado tiene un
mandato con aval del Congreso de la Nación que vence en setiembre del
corriente año. El pretendido alejamiento antes de expirar dicho término debería
encuadrarse en lo establecido en el art. 9 de dicha norma: inobservancia de la
normativa citada en un marco de incumplimiento de los deberes de funcionario
público y con el “consejo” de una comisión especial del Congreso presidida por
el presidente del Senado, en este caso el vice-presidente Julio Cobos. Pues
bien, hasta el momento, ninguno de estos extremos han sido cumplidos ya que
no se argumenta el incumplimiento y menos aún ha intervenido la comisión
señalada. Primer gran problema: la inobservancia de los cuidados
institucionales que una medida de esta trascendencia debería tener.
Políticas, porque la decisión de la Presidente ha puesto en marcha una
disputa a nivel de las diferentes fuerzas políticas con representación
parlamentaria. Situación ésta que da lugar a expresiones de distinto calibre en
un marco de enfrentamiento perdiendo la sana imparcialidad con la que
debería ser tratado este tema. Segundo gran problema: se ha politizado lo que
no debería serlo en un marco institucional previsible.
Económicas, porque más allá de la coyuntura que puedan exhibir los
mercados durante esta situación y, más allá de su desenlace, las
consecuencias sobre la economía real quedarán cuanto menos en estado
latente. Tercer gran problema: la agudización de las dudas respecto a la
credibilidad y seguridad jurídica, que Argentina necesita con urgencia despejar.
Máxime si se pretende volver a insertarse en el concierto económico y
financiero mundial logrando refinanciaciones de deudas incumplidas y nuevos
aportes en dicha materia.
Ahora bien es justo decir que el Dr. Redrado ha mantenido un delicado
equilibrio manejándose dentro de ciertos límites que iban desde la
independencia a la “coordinación” o “aceptación” de medidas dictadas por la
política económica del gobierno nacional. El decreto de necesidad y urgencia
instituyendo el Fondo de Bicentenario excedió dichos límites. Esto es así toda
vez que aún no tiene ratificación del Congreso que está en receso. Debemos
preguntarnos, que sucedería si el BCRA depositara las reservas solicitadas y
luego el decreto no queda firme? Esto desde el punto de vista formal pero en lo
sustancial también hay observaciones muy precisas acerca de la conveniencia
de sana política económica en disponer de reservas para el pago de deudas
del País. No deben acaso estas deudas cancelarse con recursos del
presupuesto nacional? Será de aquí en más éste el mecanismo para afrontar
dichas obligaciones? Cuál es entonces la verdadera situación fiscal de
Argentina que debe recurrrir a sus reservas para afrontar obligaciones que
vencen en los próximos meses? Será entonces sostenible la política de
expansión del gasto público emitiendo moneda contra reservas del BCRA que
se destinan a fondos específicos como éste del bicentenario? Porqué la
urgencia de desplazar al Dr. Redrado si hemos concluído 2009 con récord
histórico de recaudación? Porqué no dar intervención al Congreso de la
Nación?
Cómo vemos son más las preguntas que las respuestas. Por lo tanto
este episodio tiene un final abierto que sólo el tiempo y el devenir de los
acontecimientos nos dirá cuánto habrá de influir y cómo, a partir de él, se
puede salir fortalecido para superar los problemas institucionales, políticos y
económicos aquí enunciados.
*DOCTOR EN CIENCIAS ECONOMICAS
TITULAR DE MERCADOS & FINANZAS
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sábado, 16 de enero de 2010

La vanguardia cultural K. Por Jorge Asís


El kirchnerismo fundamentalista muy poco y nada tiene que ver con el peronismo. Representa aquello que puede denominarse, desde el plano técnico, ”kirchneristas no PJ”. Lucen por la desmedida intrascendencia electoral. Mantienen una relación distante con el ajeno Justicialismo. A veces, la relación es –incluso– antagónica. Justamente, el Justicialismo, tanto en la periferia como en el fondo, que es la fuente sustancial del poder que legitima a Kirchner

En los papeles, Kirchner es el jefe formal del Partido Justicialista. Al que mantiene dormido. Con la contundencia de varios Trapax diarios. Prefiere Kirchner patrocinar, en cambio, a los integristas, distribuidos en grupos sonoramente frágiles. Lo ayudan notablemente a tomar distancia de quienes lo sostienen. Sin el pretexto de ninguna transversalidad. Kirchner se aleja del peronismo que supuestamente conduce. O sólo captura. Deriva en mera plataforma de lanzamiento. En pilar de apoyo.
El conjunto de aliados, de integristas que representan el progresismo, presenta la versión intelectualosa. O el formato político. O el impresionante piadosismo de las “organizaciones sociales”. Pueden presentarse, ante la historia del presente, como grupúsculos que se abusan del peronismo que desprecian. Viven del peronismo. Pero, en el mejor de los casos, lo ningunean. Es ostensiblemente más grave que negarlo. Es desmerecerlo. Subestimarlo. Tomar a los peronistas por giles.
Para los fiolos de la coyuntura, el peronismo emerge como el lugar sucio. Es adonde hay que enchastrarse, necesariamente, para buscar los votos. Las ideas –para Kirchner– deben sacarse de otra parte. Aunque carezcan de ideas. De originalidad.
Hay tres productos culturales. Son los que se ubican a la vanguardia de la patología kirchnerista. Vaya, en primer lugar, Carta Abierta. Es la Agrupación de intelectuales que producen, cada tanto, una bula papal. Segundo, Miradas al Sur. Semanario de domingo, reducto del kirchnerismo integrista. Tercero, el entretenimiento televisivo, alternativamente diario, Seis siete 8:00.Los productos culturales de referencia no se caracterizan sólo por defender las posiciones del oficialismo. Emergen como valiosos instrumentos para atacar a los adversarios. Para ridiculizar sus causas. Para consolidar las imposturas integristas.
Son tres polos de degradación, presentados con una crueldad descarada. En este orden: a) El campo (la Comisión de Enlace); b) Los medios de comunicación (sintetizados en el Grupo Clarín), y c) La oposición política. Centrada en la aniquilación alternativa de Macri y/o de Cobos.
Los tres ámbitos culturales aludidos (Carta Abierta, Miradas al Sur, 6-7-8) presentan un lineamiento perceptiblemente unificador. Es la ausencia, casi total, del peronismo. Como enfoque. Como problemática para tratar. Puede consignarse la inquietud. Resulta literalmente imposible, desde el peronismo capturado, sostener las imposturas que instalan los Kirchner, a presión. Los dirigentes envueltos, tristemente empaquetados, en la práctica, las apoyan. Son cómplices involuntarios de los desbordes del integrismo. Aunque se muestren, en privado, conscientes del camino que los lleva hacia la bancarrota. Consternados, los peronistas capturados, por la duda existencial. Deriva en la pregunta que los atormenta: ”¿Cuándo saltar?”. Desde el peronismo no brotan ideas que legitimen, a los Kirchner, ante el presente. Mucho menos, ante la posteridad. Para atacar o defenderse, Kirchner prefiere ampararse en el exterior del peronismo. El kirchnerismo no PJ, a pesar de la irrelevancia electoral, se las ingenió para apropiarse de los sectores significativos donde debería brotar la cultura. Como la secretaría homónima. El Ministerio de Educación, los organismos descentralizados (Instituto del Cine). Pero sobre todo el Canal 7. Es precisamente aquí donde es más notoria la ausencia total del peronismo. En la Televisión Pública, copada por los integristas que tienen nada para perder. Ni siquiera historia.
Debe discutirse al kirchnerismo como una versión patológicamente esquizofrénica del peronismo capturado. Sostenido, en la actualidad, por la ideología del antagónico. Productor del fundamentalismo rabiosamente salvaje, que en ningún momento enarbola las banderas menos elementales del peronismo que los alimenta. Como si los progresistas, igual que en los setenta, se hubieran infiltrado. Se percibe pálido, el final.

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domingo, 10 de enero de 2010

¿Qué fin tienen la tensión y la división? Por Jorge Raventos

Como ha ocurrido en otras oportunidades, fue Néstor Kirchner el que desencadenó una crisis en el gobierno que formalmente encabeza su mujer. El despido o reclamo de renuncia del presidente del Banco Central (más tarde burdamente maquillado de “aceptación” de una renuncia que Redrado habría presentado en fecha incierta y después “perfeccionado” con un despido por decreto de necesidad y urgencia) constituyó la clásica modalidad kirchnerista del panzazo y la atropellada irregular para conseguir algo que quizás podría haber obtenido con modos más corteses.

En rigor, la brusquedad había comenzado el 14 de diciembre, apenas unos días después del cierre de las sesiones ordinarias del Congreso, cuando Cristina Kirchner anunció por Cadena Nacional la creación del llamado Fondo del Bicentenario, un manotazo del Ejecutivo a las reservas del Banco Central que en principio sería de 6.569 millones de dólares, aunque más tarde, cuando se conoció el Decreto de Necesidad y Urgencia con que el gobierno formalizó la idea, pudo verse que esa cifra no constituía un límite.
El gobierno alegó que el manotazo a las reservas se justificaba para dar a los acreedores señales de seguridad jurídica y solvencia, ya que el fondo –se alegaba-se destinaría a garantizar los vencimientos de la deuda del año en curso.
La provincia de San Luis reaccionó velozmente y se presentó ante la Corte Suprema para discutir el decreto y la creación del Fondo del Bicentenario. No hay necesidad ni urgencia que justifiquen ese decreto: los vencimientos ya estaban contemplados en el presupuesto que aprobó el Congreso (en el momento en que el oficialismo aún contaba con mayoría automática en las Cámaras) y por otra parte, el primer vencimiento importante recién ocurre en agosto. Las reservas –alegó San Luis- están para respaldar la moneda nacional, es decir el trabajo, las inversiones y los patrimonios de los habitantes de la nación.
El planteo de la provincia de San Luis fue rápidamente acogido por la Corte Suprema, signo de la solidez del planteo. La Corte le dio al gobierno diez días para fundamentar la medida, a partir de lo cual el Tribunal daría su posición.
La primera conclusión que rápidamente extrajeron los observadores acerca del Fondo del Bicentenario fue que, con la excusa de honrar los compromisos con los acreedores, el Ejecutivo estaba expropiando fondos del Central para financiar gasto, subsidios y acción política en la última etapa del gobierno, con la mirada puesta en las presidenciales de 2011. Los (en principio) 6569 millones de dólares –unos 25.000 millones de pesos- resultan un botín más que atractivo para gente tan gastadora como los Kirchner. Especialmente en tiempos de su desesperado descenso.
A la sombra alzada por la Corte Suprema sobre el decreto se sumó, a ojos de la familia gobernante, lo que observaron como una resistencia del Banco Central, que demoraba el ansiado traspaso de los fondos. Redrado y un buen número de directores del BCRA no estaban en principio dispuestos a cumplir como mandaderos el vidrioso decreto de necesidad y urgencia de CFK. Para esas autoridades del BCRA el cumplimiento de ese decreto chocaba, en principio con sus responsabilidades y obligaciones específicas establecidas en una ley de la Nación (la que estableció la Carta Orgánica del Banco) y merecía filtrarse a través de diversas consultas de orden jurídico. Particularmente cuando la misma Corte Suprema se abocó al tema por un recurso de la provincia de San Luis. El Banco Central no podía transferir fondos al Ejecutivo sin contar con el respaldo del Congreso; la disposición por decreto estaba en principio observada por la Corte Suprema y resultaba evidente que el Poder Ejecutivo había intentado eludir la opinión de las Cámaras, lanzando el decreto apenas unos días después del cierre de sesiones legislativas y omitiendo además una convocatoria a sesiones extraordinarias.
A esos reparos –que incluían las eventuales responsabilidades jurídicas que podían caberle al directorio del BCRA si actuaba como reclamaba la Casa Rosada- se sumó otro muy significativo: si el Central admitía el manotazo del Ejecutivo, se desvanecía su autonomía y con ella la muralla que permitió hasta el momento defender las reservas del acoso de los llamados “fondos buitres” ante tribunales esternos, como por caso el que preside en la ciudad de Nueva York el juez Thomas Griessa.
El ministro de Economía, Amado Boudou, no tuvo mucho problema en convencer a Néstor Kirchner de que había que actuar expeditivamente para evitar que los obstáculos que se insinuaban se consolidara e impidieran el traspaso de las reservas del Banco Central a una cuenta del ministerio de Economía. Néstor Kirchner hace un culto de lo expeditivo y lo irritan los límites, los reparos, las lógicas que discuten sus objetivos y sus procedimientos.
Boudou argumentó que la semana que comienza el lunes 11 de enero debía iniciar una gira para interesar a los tenedores de bonos en el canje de la deuda: para entonces debía estar consumado el Fondo del Bicentenario.
Cristina Kirchner inició, así su ofensiva sobre Redrado, la que empezó con el pedido de renuncia. Olivos bien podría haber intentado otros caminos: por ejemplo, la vía de la discusión del tema en el directorio del Banco Central. Allí los Kirchner cuentan con varios incondicionales –no menos de cuatro- entre los nueve miembros del organismo y podían adquirir otros apoyos, como más tarde se verificaría. No hubiera sido una idea ineficaz empezar una presión sobre Redrado por líneas interiores, especialmente considerando que el Presidente del BCRA sólo cuenta en el directorio con dos miembros sugeridos por él, Zenón Biagosch y Carlos Pérez.
En lugar de buscar una solución de ese tipo, Néstor Kirchner optó por la vía dura, que revela su incomprensión o su desprecio del sistema institucional, y su no admisión de las estructuras autónomas.
Kirchner se impacientó por las tribulaciones jurídicas y técnicas y por los reparos del Banco Central y decidió cortar por lo sano. Con la ayuda de alguno de los banqueros del capitalismo de amigos se adelantó a ofrecerle al reconocido Mario Blejer el puesto que Redrado todavía ocupaba. Blejer no se negó al principio, pero retrocedió precipitadamente cuando se dio cuenta del escándalo suscitado por el estilo K y la situación a la que corría el riesgo de someterse. Blejer no asumiría con trapos sucios a la vista.
La (para Olivos) inesperada resistencia de Redrado a la solicitud de renuncia suscitó una situación crítica para la que el comando de Kirchner no tenía respuestas pensadas. La señora de Kirchner tenía planeado viajar a Calafate en la noche del miércoles. Tuvo que postergar el traslado. Ese día y los siguientes, a medida que crecía el rechazo a los métodos oficiales, se la vio irritable, enojada e inusualmente descuidada en su estética.
El gobierno intento durante algunas horas una política de presiones y amenazas solapadas con las que no consiguió abatir la actitud de Redrado. Ni siquiera lo logró cuando llamó a la cancha a la crema de los banqueros privados, que a través de un comunicado de ADEBA le pidieron a Redrado que presentara la renuncia.
A esa altura, el gobierno podía exhibirse rodeado por los banqueros, por la parte de su tropa parlamentaria que no está de vacaciones, por Luis D’Elía y algunos jefes piqueteros y por Hugo Moyano y su sector de la CGT. Del lado opuesto, peronistas disidentes, radicales, miembros de la Coalición Cívica y el Pro y hasta sectores de la izquierda salían en defensa, más que de la figura personal de Redrado, del valor principal que su resistencia representaba: la autonomía del Banco Central y la necesidad de defender con firmeza el camino de la ley.
El gobierno avanzó y pretendio deponer a Redrado con un decreto (los voceros oficiales, ignorando las normas, siempre sostuvieron la idea de que el Presidente del Central debe obedecer a la presidencia de la República “que es la que lo puso”, así como consideraron que era el gobierno y no el Banco Central el que debía disponer de “las reservas que juntó la política presidencial”). Por unas horas –el tiempo que tardó la Justicia en conceder un amparo y reponer a Redrado en su puesto- el gobierno consiguió imponer un presidente provisorio. Ese funcionario, con el respaldo de los miembros kirchneristas del directorio decidió (en una reunión informal y en varios sentidos facciosa que se abriera una cuenta en el Ministerio de Economía para depositar el monto de las reservas asignados al Fondo del Bicentenario. La decisión de la jueza María José Sarmiento, que devolvió a Redrado a su cargo, también bloqueó el traspaso de fondos del Central al Ejecutivo hasta tanto haya una resolución de sustancia sobre la cuestión (algo que quedará en manos de la Corte Suprema). Esa decisión no podía sino irritar al estilo K., por más que el gobierno descontara que su apelación ante la Cámara contencioso-administrativa le resultaría favorable pues –como señaló el diario La Nación- “es probable que la influencia que ejercen los operadores políticos del Gobierno sobre los jueces que integran la Cámara opere a favor de la posición oficial”. En cualquier caso, el jefe de gabinete, Aníbal Fernández, no se privó de considerar “ridícula” la disposición judicial, el ministro de Interior aventuró que la jueza deconocía la Constitución y el sábado, en Santa Teresita, Néstor Kirchner, dijo que la doctora Sarmienta “es una vergüenza” y exhortó a que “ los poderes internos de la Justicia hagan lo que corresponde por su actitud”. El mismo sábado, la magistrada citó a la prensa para declarar que se sentía presionada: "Jamás he visto un procedimiento así. Hay un móvil policial en la puerta de mi casa y yo nunca pedí custodia" dijo la jueza. “Acudo a la prensa para que se sepa; tengo 30 años en la Justicia y jamás había visto un procedimiento así, ignoro a qué se debe esta actitud", agregó.
La tendencia del oficialismo a tensar las situaciones al máximo y avanzar sobre los límites institucionales sin reparar en las consecuencias en términos de conflicto y división interna parece haber llegado en esta ocasión a un punto sensible. Dirigentes políticos y eminentes constitucionalistas nombraron esta vez dos palabras que hasta el momento, por responsabilidad o por prudencia, muchos han estado evitando: “juicio político”. El prestigioso jurista Félix Loñ, tras declararse “harto de los atropellos a las leyes del matrimonio presidencial”, advirtió que "evidentemente (la señora de Kirchner) se expone al juicio político porque no se justifica el dictado del decreto de necesidad y urgencia" que dispuso la toma de fondos del Banco Central. Luis Juez y Elisa Carrió también esgrimieron advertencias análogas.
El gobierno no tiene otra respuesta a la grave crisis que la de siempre: duplicar la apuesta. ¿No ignoró acaso Néstor Kirchner, hace pocos días, la derrota electoral sufrida en junio? ¿Por qué esperar que corrija sus procedimientos u opte por negociar con quienes lo vencieron –a él, personalmente- en las urnas? El prefiere victimizarse y victimizar el gobierno que formalmente encabeza su mujer, considerando que hay “una conspiración permanente” contra el gobierno. Obvio: todo lo que se resiste al capricho del matrimonio es pasible de ser incorporado a la conjura. En principio, los demonios mayores, según los enumeró Kirchner en la costa bonaerense este sábado, son el vicepresidente Julio Cobos (que está procurando darle una salida política a la encrucijada institucional en la que se encuentran los Kirchner), el diario Clarín (personalizando, inclusive, en su CEO, Héctor Magnetto), por supuesto Redrado, la jueza Sarmiento (tácito: cualquier magistrado que no escuche favorablemente) y todos los “que querían evitar una mayoría hegemónica en el Congreso”. Porque –nunca lo expresó Kichner con tanta claridad- el gobierno no se imagina gobernar sin hegemonía, es decir, no considera posible gobernar con los controles que establece la Constitución. Sucede, sin embargo, que la Cosntitución está vigente y el gobierno –mal que le pese a Kirchner- perdió la hegemonía parlamentaria con las elecciones de junio.

¿Hasta donde (y hasta cuándo) pueden estirarse la brutal tensión y las divisiones que el gobierno impone al país cuando busca restablecer por otros métodos la hegemonía que perdió en las urnas y en la opinión pública? Esa es la pregunta que empiezan a formularse la sociedad y los actores políticos.

Por su interés, y en la búsqueda de respuestas, vale la pena concluir el comentario de esta semana reproduciendo aquí algunas reflexiones y vaticinios que (ya un mes atrás) nos hacía llegar desde el exterior un penetrante observador argentino.
“Los K parecen haberse planteado -mas alla de sus bravuconadas- un copamiento veraniego a todo o nada, ante su incapacidad para negociar (si es que conocen tal termino) una retirada en orden(…) Para ello, parecerían estar planificando “un golpe institucional” (como ellos mismos atribuyen a la oposición) que se enmarque en torno de un conflicto de competencias con alguno de los otros poderes (…) El denominado “golpe institucional”, tipico redoblamiento de las apuestas bajo la metodologia ya clasica de K, deberia lograrse en un período en que todavía reste alguna restricción operativa para el Congreso (es decir antes de marzo), y mientras la situación económica no llegue a deteriorarse plenamente, como normalmente se verifica al comienzo de clases. Si la gestion genera una rebelión tipo cacerolazo, podría dejarse primero actuar a las fuerzas de choque para dar la sensación de que importantes grupos defienden al Gobierno, para luego encogerse de hombros, y en aras de evitar un importante enfrentamiento proceder a un renunciamiento histórico. Dicho renunciamiento seria presentado como el resultado de la imposibilidad de resistir juntamente a la “oligarquía”, las clases medias “gorilas”, y al Imperio, que se habría incorporado indudablemente al complot (si el Sr. Valenzuela no hubiera viajado por sí solo, el propio Gobierno debería en cualquier caso retribuirlo por sus servicios en este sentido)”.

Es posible, efectivamente, que Néstor Kirchner esté perfeccionando la derrota (y repitiendo los escenarios) que el gobierno matrimonial sufrió en ocasión de la pelea contra el campo, a partir de la cual todo fue una fuga hacia adelante (sin excluir la declaración patrimonial que Oyarbide santificó con tanta presteza).
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El Poder Ejecutivo desafía la legalidad. Por Carlos Menem


El país atraviesa en estos días una crisis institucional suscitada por decisiones ilegales del Poder Ejecutivo y por su empecinamiento en eludir el debate y la participación legislativa en asuntos que constitucionalmente deben pasar por el Congreso. Antes de estos actos, hemos asistido a otros análogos, en los que el gobierno nacional desobedecía decisiones de la Justicia y hasta usurpaba la condición de árbitro de constitucionalidad de fallos de los magistrados.
En esta ocasión, el Poder Ejecutivo ha optado por tomar control, por la vía de un decreto, sobre una porción significativa e imprecisamente definida de las reservas administradas por el Banco Central y ha transgredido además la ley que estableció la Carta Orgánica de esa Institución con otro decreto destinado a desplazar irregularmente a su Presidente.

Este comportamiento irresponsable no sólo golpea contra el orden institucional del país, sino también contra el patrimonio y el fruto del trabajo de los argentinos. Juega con las reservas que respaldan la solidez del signo monetario y exhibe una arbitrariedad gubernamental que no puede sino dañar - más aún de lo que está hoy dañada- la seguridad jurídica del país. No en vano nuestra Argentina, que fue en la década pasada una de las naciones que más inversión extranjera atraía, ha caído hoy al quinto puesto, en esa materia, no ya en el mundo sino en América Latina. No en vano ha conquistado un puesto en el podio de los países con más inflación del planeta.
Es imprescindible que el Poder Ejecutivo respete los límites constitucionales fuera de los cuales la autoridad se transforma en despotismo. Es imprescindible que los otros poderes constitucionales y el gran mandante –el pueblo soberano- hagan cumplir esos límites y esos deberes, asumiendo con firmeza y sin desmayo sus propias responsabilidades. Hoy más que nunca tienen vigencia las palabras del General Perón: “Dentro de la ley todo, fuera de la ley nada”.
LA RIOJA, 9 DE ENERO DE 2010

Senador Carlos Saúl Menem
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lunes, 4 de enero de 2010

2010: un buen año para cazar ratones. Por Jorge Raventos


Al iniciarse el 2010 –año VII de la era K- todo indica que el gobierna argentino, como si lo impulsaran a ello el acortamiento de sus plazos y su creciente aislamiento social, se orienta a subrayar sus coincidencias con uno de los dos estilos de organización política y económica que conviven conflictivamente en América Latina.
Hasta hace algunos meses, y más allá de sus afinidades tanto ideológicas como crematísticas con el régimen venezolano de Hugo Chávez, el gobierno de la familia Kirchner se ubicaba en un posicionamiento ambiguo que reflejaba, sobre todo, su desinterés por la inserción global de la Argentina y su tendencia a traducir todas las circunstancias, alternativas y desafíos de orden internacional en términos de política o conveniencia doméstica. Argentina aparecía así confusamente ubicada en una tierra de nadie entre el grupo de países –Brasil, Chile, Perú, Colombia, Uruguay- que se integran aceleradamente en el mundo globalizado, se abren al comercio y a la inversión extranjera y defienden sus intereses nacionales en el marco del orden general de las democracias de mercado, y el que, liderado por Venezuela (con Bolivia, Ecuador y Nicaragua como principales laderos) profundiza su desconexión y rechazo al sistema mundial y donde, para describirlo con palabras de Teodoro Petkoff, fundador del MAS (Movimiento al Socialismo) de Venezuela, “la fisiología formal de la democracia está minada por una práctica cada vez más dura y autocrática del poder (instituciones del Estado bajo control absoluto del presidente, tendencia a la obliteración de los espacios democráticos, presiones constantes sobre los medios de comunicación, tendencia a la «judicialización» de la política, personalismo, autoritarismo y control férreo de los poderes públicos)…”
La ambigüedad relativa del sistema kirchnerista duró mientras la bonanza económica del mundo puso viento en las velas de la economía argentina, aseguró una caja estatal robusta, permitió mantener los famosos (y ya extraviados) superávit gemelos sin sacrificar el incremento del gasto público y, en lo político, mientras la opinión pública acompañaba ese proceso. Esa tendencia empezó a cambiar hacia el año 2006 y aceleró su viraje a partir del 2008, cuando el gobierno buscó deliberadamente el choque con el campo y se infligió una derrota política decisiva. Antes aún, la elección de 2007 en la que Néstor Kirchner creó la novedosa reelección por cónyuge interpuesta, reveló que la opinión pública de las grandes ciudades ya había abandonado al matrimonio: la señora de Kirchner llegó a la presidencia pero perdió por paliza en todas las ciudades grandes y medianas del país. Así la segunda etapa de la era K, presidida por la efigie de Cristina Kirchner, se fue transformando en un período de políticas revanchistas: frente al mundo rural, frente a las clases medias (a las que ahora se amenaza con inspeccionarles los gastos con tarjeta superiores ¡a 3.000 pesos!), frente a ciertas empresas y, notoriamente, ante los medios de comunicación. Cada paso en esta dirección ha venido agravando la decadencia política oficialista: hoy ninguno de los dos miembros principales del matrimonio Kirchner supera el 20 por ciento de imagen positiva, sin olvidar que el gobierno perdió la última elección parlamentaria que presentó como un plebiscito sobre su “modelo”. El aislamiento internacional, la inseguridad jurídica, las dificultades financieras se realimentaron recíprocamente, e impulsaron al gobierno a comportamientos confiscatorios (las cuentas particulares jubilatorias de capitalización fueron sólo una de las víctima; ahora la caja central se financia con esos fondos extrayéndolos con mayor comodidad y asiduidad de la bolsa de ANSES) y a maniobras como la del reciente decreto que toma reservas del Banco Central para financiar gasto corriente con la excusa de pagar a los acreedores del Estado.
El gobierno kirchnerista ha mantenido rasgos de gran similitud con el régimen de Hugo Chávez. Uno de ellos es la extrema centralización en el manejo de la caja (que en Argentina equivale ya a un auténtico unitarismo fiscal) y la modalidad capciosa de calcular el presupuesto, de modo de mantener fuera del control parlamentario una parte sustancial. Un analista venezolano señala así el método de Chávez: “la Asamblea Nacional, dominada por el chavismo, aprobó el presupuesto estimando en 40 dólares el precio del barril de petróleo, cuando el promedio en el 2009 osciló en 70 dólares . Es decir, por cada uno de los 3,2 millones de barriles diarios que se extraen de los yacimientos venezolanos, el Jefe de Estado tendría un remanente de 30 dólares para gastar a su antojo”. Algo análogo ha venido haciendo el gobierno de los Kirchner articulando un cálculo infravalorado de los ingresos para manejar a gusto, con ayuda de los superpoderes, el ingreso real”. Agréguese a ello que muchos de esos ingresos son excluidos del régimen de coparticipación, de modo de que las provincias dependan financieramente de la dádiva del gobierno central. “Esto es un golpe severo al proceso de descentralización y transferencia de competencias y de recursos porque lo que estamos viviendo es una era de la concentración del poder en la cúspide del Ejecutivo Nacional”. El juicio cabe con exactitud a la situación argentina, aunque se trata de palabras del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, para describir el cuadro venezolano.
Al analizar las dificultades del Banco Central Argentino para digerir el manotazo del Poder Ejecutivo a las reservas, el agudo Carlos Pagni cita en La Nación al jefe de los senadores oficialistas: “Se acabaron los tiempos en que el Central debía actuar con autonomía". Agrega Pagni: “A Pichetto le gustaría un banco como el de Venezuela, donde su presidente, Nelson Merentes, despidió 2009 ufanándose de que acompaña al gobierno ‘en su esfuerzo por avanzar en el nuevo modelo económico y social’”.
La opción de los Kirchner por el modelo chavista no debe ser imputada a sus veleidades izquierdistas. En rigor, la mayoría de los países latinoamericanos que encarnan hoy el modelo que el venezolano (y antichavista) Petkoff denomina “izquierda de reformismo avanzado” (Brasil, Uruguay, Chile, El Salvador y también Perú) han optado por la vía contrapuesta de la integración al mundo y el respeto a la organización democrática, a la convivencia interna y al diálogo civilizado entre los partidos políticos. Como Petkoff, otro intelectual de la izquierda continental, el ex canciller de México Jorge Castañeda observa que en América Latina hay dos formatos que reivindican ser de izquierda: uno, al que Castañeda adjudica las condiciones de pragmatismo, sensatez, realismo y adaptación moderna la realidad“ y otro “demoagógico, populista, arcaico y sin fundamentos ideológicos”. Es obvio a quiénes ubica en uno y otro espacio.
Obviamente, el mundo y el continente no se componen sólo de corrientes de izquierda: el presidente colombiano Alvaro Uribe y el candidato con mayores chances a la presidencia de Chile, Sebastián Piñera, son líderes de centroderecha que comparten con aquella izquierda “moderna, sensata y realista” la idea de que el mejor camino al progreso, a la promoción social y al bienestar de sus pueblos reside en la integración a las tendencias centrales de la época, la vinculación a la economía de mercado y al proceso mundial de integración que está en marcha, opciones que han permitido a enormes naciones –China, India, el propio Brasil- combatir la pobreza y asumir crecientes responsabilidades en el mundo.
La cuestión no tiene que ver con la ideología, sino con las alternativas prácticas. Como decía Deng Xiao Ping, el líder comunista de las reformas de mercado en China, “no importa el color del gato, sino que cace ratones”.
El Segundo Centenario de la Argentina es buena ocasión para pensar si no es hora de que el país sepulte la discusión sobre colores y vuelva de una vez a cazar ratones.
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viernes, 1 de enero de 2010

Algunas indefiniciones de De la Sota. Por Daniel V. González


Primero como cantor, ahora como político, José Manuel De la Sota se ha presentado al gran público dos veces en una semana. Aunque no dijo en cuál de sus dos carreras paralelas está más interesado en promover, lo sospechamos.
Quizá haya evaluado que sus ventajas comparativas están del lado de la acción pública y por eso, sin descartar ni desmerecer su nuevo y sorpresivo perfil, esta vez habló de política con Mario Pereyra por Cadena 3.
Bueno… decir que habló puede sonar a una exageración porque lo más claro de toda la entrevista fue que evitó dar definiciones concretas sobre todos los temas por los que fue consultado.
Amparado en su edad, apenas sesenta, se colocó en una posición más allá del bien y del mal, e insistió en una queja contra los “politongos”, en alusión a los políticos que, según su visión, se pelean en todo momento y por todo. Un raro concepto puesto en boca de un político como De la Sota. Veamos: si por “pelearse” entendemos proferir agravios cotidianamente contra los oponentes, sin duda el ex gobernador tiene toda la razón en tomar distancia.
Ahora bien, si por “pelearse” nos referimos al intercambio de ideas, aún duro y firme en defensa de una posición, entonces De la Sota se nos aparece como un político reblandecido. Y no serán pocos los que adjudicarán esta actitud elusiva a su preferencia por la canción melódica que, al parecer, con su poesía va carcomiendo las filosas aristas que suelen ser imprescindibles para la lucha política.
Por momentos, por el tono medido, calmo, parsimonioso e intencionadamente pacífico, parecía que estábamos escuchando a Paulo Coelho y no a un político de la prosapia de De la Sota.
Lo más llamativo de todo fue la negativa, expresada como una elusión reiterada pese a la encerrona a que lo sometía implacablemente el entrevistador, a pronunciarse claramente acerca del gobierno nacional. Apenas si refirió que él, De la Sota, le hizo conocer a Kirchner su posición adversa a la Resolución 125 y su política respecto del campo, a la que calificó de insensata.
Y punto. Nada más respecto del gobierno nacional.
Nada respecto del significado de las elecciones del 28 de Junio, por ejemplo. Ni de la nueva composición de la cámara.
Nada respecto del llamado peronismo disidente.
Nada de nada respecto de los temas más importantes de la agenda política nacional, lo cual nos hace pensar que su objetivo político consiste en no enemistarse con el kirchnerismo local para subirlo al tren de su pelea por la gobernación de Córdoba, en la probable creencia que a los votos del peronismo pueden agregarse los del Frente para la Victoria en la futura contienda electoral.
Está bueno eso de priorizar las realizaciones y postergar los enfrentamientos estériles. Eduardo Duhalde viene diciendo algo parecido. Pero todos sabemos que eso no alcanza a configurar un programa político.
Y para tener aspiraciones serias hay que pronunciarse.
Discutir.
Fijar posiciones.
Decir: “esto me gusta y esto no me gusta”.
Si no, la gente no sabe por quien está votando. Y, antes de eso, los militantes partidarios no saben para qué proyecto están trabajando y juntando votos.
En materia de música, de la Sota se mostró amplio: dijo que le gustaba todo. Y seguramente sea así: que su espíritu amplio le permita disfrutar desde el Concerto grosso alla rustica de Vivaldi hasta Quien se ha tomado todo el vino, de Carlos Jiménez.
Pero la actual situación política nos hace pensar que en la campaña que se viene, el electorado pedirá definiciones un poco más precisas.
Y, que sepamos, el verbo “pelear” no ha sido proscrito del diccionario de la política.
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miércoles, 30 de diciembre de 2009

Lula: "el asistencialismo reproduce la pobreza".

(Reportaje publicado en el diario El Mundo de Madrid - 29/12/2009)
Río de Janeiro y Sao Paulo, Ciudad(es) del Año para EL MUNDO son las dos caras de un Brasil que se ha plantado con méritos propios en la primera fila de las naciones del globo. El gran responsable de ello es Luiz Inácio Lula da Silva (Caetés, estado de Pernambuco, 1945), un tornero mecánico convertido en sindicalista, que fundó en 1980 el Partido de los Trabajadores y que tras cuatro intentos fallidos triunfó en en 2003.

"A pesar de la crisis, hemos creado 1,4 millones de nuevos empleos"
Pregunta.- Los brasileños solían decir que su país era "el país del futuro", pero de un futuro lejano... ¿Cree que éste por fin ha llegado? Respuesta.- Estoy convencido de que el siglo XXI es el siglo de Brasil. Vivimos un momento excepcional. A pesar de la crisis, hemos creado este año más de 1,4 millones de nuevos empleos formales, mientras que millones de puestos de trabajo han sido y están siendo sacrificados en los países ricos. Las inversiones también han vuelto a crecer de forma vigorosa, y en todos los sectores de la economía se respira optimismo y confianza. Hemos conquistado la estabilidad democrática por la solidez de las instituciones y por el respeto a las libertades civiles, y estamos venciendo el mayor de nuestros desafíos: reducir la pobreza y las desigualdades sociales. En suma, Brasil ha encontrado el rumbo consiguiendo que nuestro futuro comience hoy.
P.- Su Gobierno ha logrado reducir la pobreza, es un hecho. Un viejo proverbio chino dice: "Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida". Usted cree que ha hecho asistencialismo o que ha sacado de la pobreza a gente que podrá valerse por sí misma cuando cesen los programas de ayuda. ¿Ha regalado pescado o cañas de pescar?
R.- Este es un proverbio también muy popular en Brasil. Por eso,no estamos regalando nada. Lo que estamos haciendo es ayudar a las personas a ayudarse a sí mismas. (..) Las familias sólo reciben ayuda si todos los hijos tienen un buen rendimiento escolar y la familia recibe atención médica. Con esto, nos aseguramos de que la próxima generación de brasileños tendrán todas las condiciones para contribuir productivamente a la sociedad, dejando de ser rehenes de la pobreza o del asistencialismo que lo único que consigue es reproducir la pobreza.
P.- Este año hemos visto un helicóptero de la policía derribado por delincuentes en Río de Janeiro. ¿No es la droga el gran enemigo de la democracia en América Latina? ¿Qué ha hecho su Gobierno? ¿Es este un problema que puede ser abordado por cada país o haría falta una acción política concertada entre varios países afectados por el mismo problema?
"En el ámbito de UNASUR, se está creando un consejo para combatir el narcotráfico"
R.- En el ámbito de UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas, formada por los 12 países independientes de Sudamérica), se está creando un consejo dedicado a combatir el narcotráfico. Parte de la solución a ese complejo problema es la reducción de la pobreza y las desigualdades. Otra parte es la creación de oportunidades de educación para todos.
P.- ¿Además de declaraciones retóricas, sirven para algo las cumbres de países de América Latina?. Cíteme un logro concreto.
R.- Las cumbres regionales son oportunidades, sobre todo para que los líderes construyan un diálogo y una confianza mutuos. Sus resultados prácticos son patentes en la consolidación de la integración regional con Mercosur y el aumento del comercio regional. Más recientemente, UNASUR ya ha demostrado su valor por medio de una acción eficaz para contener la amenaza a la estabilidad boliviana en un momento de gran tensión política.
P.- Causó estupor verle recibir al presidente de Irán, un dictador cuya victoria electoral fue puesta en entredicho y que reprimió sangrientamente a la oposición. Sorprende que alguien que luchó contra una dictadura se pliegue a esas servidumbres. ¿Qué tiene que decir?
"Pese a la oposición, las elecciones de Irán fueron en el marco de la Constitución"
R.- El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, se presentó a las elecciones, en las que obtuvo el 62% de los votos. A pesar de los cuestionamientos de la oposición, se celebraron unas elecciones en el marco de unas reglas en que no se vulneró la Constitución del país. Mantenemos con Irán una relación comercial densa y no creemos que acorralándolo contra la pared vayamos a atraerlo hacia buenas causas. Es preciso crear un espacio para el diálogo y la conversación so pena de provocar una reacción contraproducente.
P.- Brasil se implicó mucho en la crisis de Honduras y poco o nada en la tensión entre Colombia y Venezuela. ¿Por qué? Visto con la perspectiva que da el tiempo, ¿no fue un error dar asilo en la embajada de Brasil al presidente Zelaya?
R.- En el caso de Colombia y Venezuela, Brasil desarrolló en diferentes niveles, inclusive en el ámbito de UNASUR, una actuación moderadora y llegó a proponer un esquema de monitorización de la frontera, incluso con la participación de España. (...) En cuanto al golpe contra el presidente Zelaya, la posición brasileña ha sido clara, en sintonía con nuestra tradición diplomática y con las manifestaciones de la comunidad internacional: ya no hay lugar para golpes de Estado en América Latina.
P.- Su ministra y candidata Dilma Rousseff no tiene su carisma. ¿Cree que ello puede perjudicarla en los comicios de octubre próximo?
R.- Veo las perspectivas electorales con mucho optimismo. Tenemos una candidata de grandes cualidades, que conoce muy bien el Gobierno y tiene gran sensibilidad social, gran capacidad de liderazgo y de gestión de la máquina pública.
P.- Hemos dejado para el final una pregunta comprometida. Final de la Copa del Mundo de Fútbol 2010 en Sudáfrica. Juegan España y Brasil. Dé su pronóstico.
R.- Mi corazón está con Brasil, pero que gane el mejor.


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domingo, 27 de diciembre de 2009

"No figura en los planes de Brasil convertirse en potencia hegemónica". Reportaje a Lula


Brasil es visto hoy por los medios como un país exitoso. ¿Se trata de un entusiasmo pasajero?
En absoluto. Hace tiempo que Brasil merece tener más peso en el mundo. Pero en el pasado desaprovechamos muchas oportunidades. Cada vez estábamaos por despegar, terminábamos enredándonos en nuestros propios errores. Las consecuencias eran caos económico, altas tasas de inflación y elevado endeudamiento. Hoy, en cambio, la economía brasileña se encuentra fortalecida y la crisis no nos afectó demasiado.

¿Por qué, entonces, todo el mundo mira a China como el país del milagro económico, en tanto que Brasil parece estar siempre entre "los demás"?
China tiene 1.300 millones de habitantes: 12 veces la población de Brasil. Es natural que concentre todas las miradas. Pero en China reinan condiciones muy diferentes. En Brasil tenemos una prensa libre, sindicatos libres, nuestro Congreso puede aprobar o rechazar los proyectos de ley que envía el Ejecutivos. Alcanzar logros es mucho más difícil en un país democrático que en un país en el que el gobierno central concentra mucho poder.

¿Tiene envidia del éxito chino?
No. China siempre será uno de los grandes jugadores. Pero si el país sigue creciendo y logra incrementar el poder adquisitivo de su pueblo, eso es motivo de alegría para alemanes y brasileños por igual: China es un mercado muy importante para nosotros.

¿El éxito de Brasil se debe a las exportaciones de materia prima y alimentos a zonas industriales de Asia que están en expansión?
Y con el hecho de que nuestras relaciones comerciales están mucho más diversificadas: Estados Unidos y Europa, pero también América del Sur y Central, África, los países árabes, Asia. Eso nos da estabilidad. Imagínese: si EE.UU. hubiera sufrido esta gran crisis diez años atrás, cuando le exportábamos el 30 % de nuestra mercadería, qué hubiera sido de nosotros. Hoy le exportamos apenas un 13%, por lo que los perjuicios fueron menores. Para nosotros el diálogo Sur-Sur es tan importante como las reuniones del G-20. La dirigencia brasileña tuvo un problema de percepción, sólo podía mirar a Europa o EE.UU.

China ayuda mucho al desarrollo de Africa, para asegurarse la provisión de materias primas estratégicas. ¿Brasil tiene esa intención?
No está en nuestros planes convertirnos en potencia hegemónica. No queremos saquear a Africa. Queremos comprar materia prima, pero también impulsar una transformación que permita que Africa genere riqueza y empleo. La gente simplemente no comprende que tenemos que crear más consumidores en el mundo.

Es natural que lo diga usted porque Brasil es uno de los principales agroexportadores del mundo.

Cuantos más alimentos compren chinos, indios y africanos, tanto más agroindustria, fábricas y comercio necesitará el mundo. Al final ganan todos. ¿Recuerda usted cuánto dinero acaban de desembolsar los tesoreros de los países ricos para socorrer a sus bancos? ¿Puede imaginarse lo hermoso que sería el mundo, si todo este dinero hubiera sido invertido en el desarrollo de los países pobres? Durante mucho tiempo los gobiernos no se asumieron como verdaderos dirigentes y dejaron todo librado a los mercados. Ahora, la crisis les ha recordado que tienen que volver a hacer política.

Usted implementó una política económica ortodoxa que no se esperaba de un líder obrero.
La inflación golpea sobre todo a los más pobres. Lo sufrí en carne propia siendo obrero cuando una vez que la inflación llegó al 80%. A partir de esa experiencia para mí fue sagrado hacer una política económica que permitiese crecimiento económico sin depreciación de la moneda. Esa cultura era la que le faltaba a Brasil.

¿Usted debió actuar con especial dureza para ser creíble por el hecho der ser un líder obrero socialista?
Eso fue algo que me preocupó mucho. Conmigo asumía por primera vez un obrero metalúrgico como presidente. No podía fracasar como Lech Walesa en Polonia, porque de hacerlo pasarían otros 200 años hasta que un metalúrgico pudiera volver a ser presidente. Tenía que ser exitoso para demostrarle a la sociedad que todos, independientemente de su origen, pueden llegar a ser presidente.

¿Qué hizo ante la actual crisis?
En diciembre del año pasado, cuando estaba en su apogeo, hablé por televisión a toda la ciudadanía. Los medios anunciaban una inminente catástrofe y la gente dejaba de comprar porque tenía miedo. Entonces les dije que la economía era como una rueda gigantesca que no se podía parar. Es cierto que si la gente compraba, se endeudaba y luego perdía su empleo, se vería en problemas. Pero también era cierto que perderían más fácilmente su trabajo si dejaban de comprar. En definitiva fue el consumo de los sectores de menores ingresos lo que mantuvo a la economía andando.

¿Usted aconsejó a los más humildes, en medio de la crisis, a que siguieran gastando?
La fortaleza del mercado doméstico y nuestra política económica anticíclica salvaron a la economía brasileña. Durante un siglo la cuestión social mereció poca atención en Brasil. La economía era fuerte, pero había todo un ejército de hombres y mujeres marginados. Ahora tenemos que reparar esos errores. Le doy un ejemplo. Tenemos un programa. "Electricidad para todos", que conectó, gratis, a los lugares más remotos del país a la red eléctrica. Llegamos a 2.200.000 de hogares. Son 906.000 kilómetros de cables, suficiente para dar 20 veces la vuelta al mundo. Con ese programa creamos gran cantidad de empleos. Y la gente que ahora tiene electricidad compró 1.600.000 televisores, 1.500.000 heladeras y 998.000 aparatos como ventiladores o reproductores de CD.

La pobreza engendra violencia. ¿Pueden garantizar la seguridad de los Juegos Olímpicos 2016?
Usted no puede relacionar tan sencillamente la violencia con la pobreza. En Brasil hay violencia en las ciudades, producto del narcotráfico, el crimen organizado y los problemas sociales. El 99% de los brasileños desean la paz. Por otra parte, en 2008 se creó la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) entre cuyos objetivos figura combatir el narcotráfico. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad y poner orden en nuestra casa. Para eso también necesitamos a Estados Unidos. Washington no deberían instalar bases militares en Colombia sino preocuparse por sus drogadictos al igual que los europeos. Pero no queremos echarle la culpa a nadie. Los sudamericanos asumimos nuestra responsabilidad.

Brasil se pronunció a favor de la lucha contra el cambio climático.
Voy a viajar a Copenhague para decir que Brasil está dispuesto a hacer su aporte. Pero los países ricos hablan mucho y hacen poco. Tenemos que evitar que EE.UU. le eche la culpa a China y viceversa. Ambos países usan esa estrategia para soslayar responsabilidades. Brasil se comprometerá. Y quiero saber si mi buena amiga Angela Merkel, si Gordon Brown y mis amigos europeos también están dispuestos a hacerl el suyo. Juntos podemos presionar a China y EE.UU. No queremos que se repita la experiencia de Kioto.


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Socialistas. Por Horacio Magnin

Juan B. Justo es el padre fundador del socialismo en la Argentina. Su postura frente al trabajador argentino puede sintetizarse en su posición frente al trigo. Justo sostenía que la Argentina debía exportar los granos de trigo y no industrializarlos en el país. Era conveniente que el trigo volviera en harina y que la tarea “esclavizante” de la transformación, la desarrollaran otros trabajadores. Concluía que así, el pan para el trabajador argentino sería más barato.

Tal parece que la herencia a la ridiculez del fundador ha sido recibida con éxito por sus descendientes.

Antes de ser diputada nacional con los votos de los radicales, una ex concejala socialista cordobesa elevó su más enérgica queja por la siguiente situación. El gobernador por entonces de la provincia de Córdoba, inauguraba un nuevo barrio, en realidad los bautizaba como barrios-ciudades, y se les adjudicaba un nombre. A éste barrio se lo denominó “De los Cuartetos”, y como dato particular se realizaron estatuas de conspicuos representantes de la música típica cordobesa y se colocaron a la entrada del barrio. Estaban ahí representados por estatuas, entre otros, Carlitos La Mona Jiménez y Aldo Kustin –que por entonces vivía-. Existiendo una ordenanza en la ciudad de Córdoba que prohíbe la denominación de calles, plazas o monumentos con nombres de personas vivas, la concejala socialista no tuvo mejor idea que reprochar públicamente la instalación de esas estatuas de personas que no habían muerto. No reparó en la calidad de ídolos apolíticos de los artistas ni en el cariño unánime que éstos tienen por el solo hecho de propagar música y canciones. Pero el hecho más significativo lo resaltó el gobernador. Se asombró que una “socialista”, reparara en ese detalle de las estatuas cuando se estaba inaugurando un barrio para gente que era trasladada de villas de emergencia, y en sus nuevas casas contaban con luz eléctrica, agua corriente, dormitorios, baño, lavadero, cocina-comedor, patio, frente verde y cloacas, el barrio con plaza y juegos para niños, escuela, dispensario y locales comerciales, calles pavimentadas, con vía blanca y arboladas. Pero no, una socialista de ley detenía su atención en la incorrecta colocación de la estatua de La Mona. Estará un poco más sosegada y tranquila ahora dado que Aldo Kustin, lamentablemente, nos dejó.

Pero hay una gota que colmó el vaso. Otra “socialista”, esta vez una diputada nacional santafesina, presidente de la Comisión de Familia, si de Familia !!! en la Cámara de Diputados de la Nación, ha resultado triunfante. Ha logrado que su postulado/a para ser elegido/a “La Mujer destacada del año”, haya sido finalmente la elegida. Esta mujer, nacida hombre, admitida como tal luego de trámites administrativos y judiciales que reconocieron su derecho a la elección de su sexo, fue propuesta por la diputada socialista como un ejemplo de la lucha de alguien que siendo naturalmente un hombre brega para que se le reconozca el derecho a ser mujer. Se debate aún si luego de la transformación estamos en presencia de un travesti, un transexual o directamente y a secas de una mujer. Sea como sea, y sin ánimo de discriminación alguna a quien la justicia le ha reconocido el derecho a la elección de su sexo, admitir por ese hecho la calidad de Mujer destacada del Año, nos ha sonado más a provocación o a una elevada jactancia intelectual de quienes apoyaron la medida. Tan elevada que se aleja de las reales condiciones que la gente común y no tan sofisticada como las dirigentes socialistas, requiere para valorar los méritos de una mujer destacada.

Atrás quedaron las aspiraciones de quienes postularon a una madre salteña que perdió un hijo por las influencias del paco –una mierda de droga producida con los restos de la mierda más fina denominada cocaína, mezclada con los químicos mas deletéreos para el cerebro humano. Y que masivamente es consumido por jovencitos de barrios marginales de las ciudades, sustituyendo en muchos casos a la ya berreta fana-. Vale la aclaración, tal vez así se enteran las dirigentes socialistas de su existencia-.

Esta madre salteña, ha dedicado su vida para que se tome conciencia del desastre social que produce el consumo de esta porquería. Todos los días se está matando a gente, anteayer a un repartidor de helados, ayer a una arquitecta, hoy a una maestra. Los asesinos están cargados de paco. Los mirás a la cara y te matan, no los mirás a la cara y te matan porque no los querés mirar. Les rogás que no te maten y te matan. Te resistís y te matan. El paco suele ser uno de los ingredientes principales de este infierno.

Pero para el socialismo argentino parece que es más importante destacar la “lucha” de quien obtiene una venia judicial para cambiar de sexo.

Después de todo, tal vez considere esta dirigencia socialista tan avanzada, madres que perdieron a sus hijos por las drogas hay muchas, el tema es endémico, no tiene noticia.

Parafraseando a Carlos Marx cuando se refería a un padre fundador del socialismo mundial, con actitudes tan revolucionarias como las de las socialistas autóctonas, estamos en presencia de la miseria de la política.

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Fantasmas navideños. Por Jorge Raventos

En vísperas de Navidad, el gobierno K desplegó una serie de hechos sólo a primera vista contradictorios. Filtró, en principio, la noticia de que el Estado garantizará a los agricultores la compra de alrededor de dos millones de toneladas trigo a unos 600 pesos la tonelada, sosteniendo de ese modo el precio del cereal; el anuncio firme se producirá en Entre Ríos el miércoles 29, apenas superado el Día de los Inocentes. Por otra parte, el matrimonio presidencial agasajó en Olivos a unas decenas de empresarios meticulosamente elegidos (tanto en las inclusiones como en los vetos: por cierto no fueron convocados los dirigentes de la Mesa de Enlace agropecuaria, ni las figuras más representativas de la Unión Industrial Argentina ni, obvio, Héctor Magnetto, el CEO del Grupo Clarín y figura crucial de la Asociación Empresaria Argentina). La comida fue cordial, no hubo admoniciones ni deditos levantados, sino una cautivante convocatoria al diálogo tranquilo y discreto.

¿Se despertaron nuevas ilusiones en los hombres de negocios? ¿Imaginaron quizás a un Néstor Kirchner conmovido como un Scrooge por los fantasmas de las Navidades? La sabiduría convencional sostiene que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. No dice nada, en cambio sobre las sucesivas ocasiones de tropiezo. El balance de la reunión insinúa que, después de varios años de experimentar en cuero propio el viejo truco de la zanahoria y el palo, la mayoría de los empresarios ha decidido abandonar las quimeras. Sin embargo, todavía los hay que temen la capacidad oficial de retaliación o los que dependen decisivamente del Estado –lo que hoy equivale a la decisión de Olivos- en sus operaciones y su rentabilidad.
En la misma semana de esos gestos hacia sectores del empresariado, Néstor Kirchner aseveraba ante un grupo de los suyos que el oficialismo se prepara “para profundizar el proyecto" porque la elección del 28 de junio sólo “fue una anécdota, y nosotros fuimos la primera minoría”, el gobierno avanzaba sobre las reservas del Banco Central para pagar deuda (eludiendo así contener la hemorragia del gasto público), y los camioneros de Hugo Moyano recibían el respaldo de la señora de Kirchner mientras asediaban a una empresa petrolera.
Los cantos de sirena dirigidos hacia agricultores y hombres de negocios, tanto como los cánticos de guerra y los movimientos desarrollados en otros frentes forman parte de un plan de batalla. Los Kirchner, empezando por el jefe de la familia, no ignoran que el sentimiento privado hacia su gobierno de la mayoría de sus invitados del martes 22 (para no hablar del que reina entre los campesinos) oscila a esta altura entre la desconfianza activa y la hostilidad, pero la familia es más bien conductista: desprecia el diván psicoanalítico y se desinteresa de los pensamientos íntimos; lo que esperan como rédito de sus gestos endulzados por el espíritu navideño, son comportamientos tranquilos: que los empresarios y, al menos, un sector del campo no se sumen a los frentes de tormenta que ya amenazan el año del Segundo Centenario: una opinión pública crispada en la que los juicios favorables al oficialismo no alcanzan a dos de cada diez; un Poder Legislativo que se dispone a abandonar la dependencia, una situación de inseguridad al filo del desborde, una Justicia que empieza a mostrar los dientes, una economía que crea pobres e inflación, provincias y municipios en rojo y jefes territoriales cada día más impacientes, un justicialismo en estado de asamblea que se dispone a recuperar su vida política con autonomía del gobierno nacional.
De todos esos flancos, los que Néstor Kirchner siente como más acuciantes son el de la Justicia y el del peronismo. En el frente judicial el matrimonio presidencial pareció superar una prueba (como habían adelantado muchas versiones) merced al fallo absolutorio del juez Norberto Oyarbide, quien –basado exclusivamente en el informe del Cuerpo de Peritos de la Corte Suprema, un organismo que está a punto de ser reformado en virtud de las sospechas que recaen sobre él- absolvió consideró que el incremento patrimonial de 158 por ciento durante el último ejercicio de la sociedad conyugal Néstor y Cristina Kirchner estaba plenamente justificado. Hay que recordar, no obstante, que "Oyarbide en principio es un buen juez que puede equivocarse. Todos los jueces de primera instancia son revisados por la Cámara y luego por la Corte". Sobre todo, hay que tomar en cuenta este dato si quien lo evoca es el decano del Supremo Tribunal, Carlos Fayt. El magistrado advirtió además que, dado que seguramente tendrá que pronunciarse sobre este asunto, “sólo podemos hablar ante la prensa de lo adjetivo, no de lo sustantivo”. Lo “adjetivo” parece ser que el fallo de Oyarbide es revisable.
Her allí un tema judicial inquietante para los Kirchner. Hay otros: aparecen denuncias de sobreprecios en muchísimos expedientes de compras del Estado. El último, hasta la Navidad, fue el de los veinte aviones Embraer cuya adquisición para la (incompletamente) estatizada Aerolíneas Argentinas comprometió el gobierno “por razones políticas”, según confesó la señora de Kirchner. El abogado Ricardo Monner Sanz denunció que el precio establecido en esa operación supera en hasta 6 millones de dólares por aparato la cotización de mercado y también el precio abonado por otras compañías aéreas. Hay una larga nómina de asuntos crematísticos que se investigan en Tribunales: varios tienen que ver con las relaciones entre el gobierno K y el régimen que preside Hugo Chavez en Venezuela (la célebre maleta de Antonini Wilson, con dinero “para la campaña”, las irregularidades denunciadas por un diplomático de carrera en la administración de un fideicomiso de 90 millones de dólares, por sólo citar dos), el caso Skanska y, por cierto, el tema de los medicamentos truchos y la efedrina, que no sólo involucra a obras sociales de gremios amigos del gobierno, sino al financiamiento de la campaña electoral de Cristina de Kirchner y, de acuerdo a los últimos hechos difundidos, rozaría inclusive al jefe de gabinete, el contador Aníbal Fernández. En su condición de ex intendente del conurbano (Fernández fue lord mayor de Quilmes) el hoy ministro coordinador mantendría relaciones con personas sospechadas de algunas operaciones letales. Después de haber obstruido la acción de la Justicia (“como elefante en un bazar”, según una magistrado de la Corte Suprema) Fernández incorpora con estas nuevas revelaciones más motivos para los reclamos de la oposición legislativa, que aspira a someterlo a juicio político y también a inaugurar con él el mecanismo de la remoción por “moción de censura” que establece el artículo 101 de la Constitución (Artículo 101.- El jefe de gabinete de ministros (…)puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras”).
En fin, en el plan de batalla de Néstor Kirchner, con tantos costados expuestos, un eje central es el manejo del Partido Justicialista, particularmente el del distrito bonaerense. Es en ese punto donde ha salido a desafiarlo Eduardo Duhalde cuando anunció que será candidato en 2011. Por el momento esa candidatura es casi una metáfora, quizás inspirada por un epigrama de don Hipólito Irigoyen: “En este país hay que ser presidente para poder ser portero de comité”. Duhalde sabe que el 2011 está muy lejos, pero sabe también que él, como dirigente de la provincia de Buenos Aires, no puede darse ese lujo que se permite Carlos Reutemann: administrar los tiempos . “La situación de Santa Fe es distinta a la de Buenos Aires –explicó Duhalde, para quienes quieran entenderlo-. Yo estoy donde están los cuarteles generales de Kirchner y tengo la necesidad de empezar a trabajar y organizar para que nunca más (Kirchner) sea dirigente, por lo menos en mi provincia". Habla un dirigente de la provincia de Buenos Aires. Aunque esgrime una candidatura nacional, Duhalde sabe que una condición previa e ineludible (aunque no suficiente) reside en desarticular el dispositivo de poder de Néstor Kirchner, que el hombre de Lomas ha bautizado como “liderazgo extorsivo”, cuya base territorial, sin asentamiento serio en ninguno de los otros grandes distritos, es hoy casi exclusivamente bonaerense.
Las movidas de Kirchner hacia los productores de trigo y hacia sus huéspedes empresariales son dos sospechosas banderas blancas izadas por un hombre acosado por las circunstancias que él mismo creó, son maniobras distractivas de un hombre personalmente comprometido en una guerra en la que no puede triunfar y en la que no se puede permitir la capitulación.

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viernes, 25 de diciembre de 2009

La inservible K debe ser apartada. Por Pilar Leidi y Jorge Raventos

Venimos con esta modesta proposición a sugerir la anulación de la K por su inutilidad manifiesta. Esta propuesta no debe ser considerada ni destituyente ni discriminatoria ni se propone ningún golpe de timón: se basa en el análisis crudo de la realidad y en antecedentes ilustres de la tradición académica española e hispanoamericana. Aunque somos conscientes de que en materia de reformas ortográficas terminan teniendo más peso los usos y la práctica que las normas y las prescripciones, este escrito está destinado a proponer un cambio de esa naturaleza. Porque lo cierto es que las regulaciones a veces ejercen su influencia.

Diecisiete años atrás, por ejemplo, la Unión Europea dispuso la virtual eliminación de la Ñ, apoyándose en la presunta practicidad de su ausencia en los teclados de las computadoras, postulada por algunos fabricantes. La insólita resolución, además de ignorar que uno de los países miembros de la UE ostenta la letra Ñ en su propio nombre, estaba pésimamente fundamentada: ¿qué cosa más práctica puede haber que usar un solo signo gráfico para simbolizar sonidos que a otros idiomas les requieren dos letras?
La Real Academia Española (junto a una legión de hispanoescribientes) puso el grito en el cielo y España debió acudir a un recoveco del Tratado de Maastritch y a una ley de sus Cortes para salvar a la Ñ bajo el paraguas de una excepción de orden cultural. En este escrito no postulamos la proscripción de una letra, sino su total anulación. Nos referimos a la K y la causa que invocamos para proponer su remoción es su total inutilidad. Somos conscientes de que, al hacerlo, desafiamos nada menos que a uno de los padres de la ortografía castellana, don Gonzalo Correa y Duhalde, que en el siglo XVII propuso –a la inversa– la entronización de la K y la eliminación de la C y de la Q en su famoso Ortografía kastellana nueva i perfetta (1630), que sostenía una reforma de la ortografía castellana basada en la fonética. La ilusión de una ortografía simplificada recorre la historia de la lengua y en esa quimera han incurrido grandes hombres como nuestro Domingo Faustino Sarmiento, el venezolano Andrés Bello y, más recientemente, el colombiano Gabriel García Márquez. En rigor, el autor de Cien años de soledad sostuvo en 1992 una postura mucho más radical que una reforma: alegó la necesidad, lisa y llana, de “sin más trámite, jubilar la ortografía”. Un siglo y medio antes, en 1843, Sarmiento sugería en Chile eliminar la Y (reemplazable por la I latina), la C y la Z, allí donde éstas dos letras pudieran ser reemplazadas por la S: se escribiría “caserolaso”; o “situasión mui difísil”; “Sanola” o: “Estoi cansado del cabesón”. La reforma de Sarmiento aspiraba a simplificar la grafía, dado que en español un solo fonema puede escribirse con más de una letra: la Y o el signo dígrafo LL expresan en la Argentina un único fonema (en “yo” o en “lluvia”); las letras G y J (y en “México” también X) expresan un mismo fonema en “Méjico, México, gema, jirafa o gente”. Lo mismo ocurre con las letras C, K y Q, que encarnan un idéntico fonema en “crisis, Cristina, campo, piquetes, Clarín, Kirchner, corrupción, cárcel”. En búsqueda de simplificación y de economía de recursos, es obvio que hay que eliminar la K. Primero: tiene usos reducidos. No es indispensable adscribir a escuelas proteccionistas para admitir que, puestos a poner prioridades, preferiremos a una letra genuinamente nacional por sobre una que es importada. Anular la C, como sugería el gran Sarmiento parece un despilfarro: ¿Por qué privarnos de una letra que cumple con eficacia dos funciones fonéticas (por ejemplo: en “condena” y en “celda”)? Es apreciablemente más sencillo y redituable apartar la K, que se inscribe en un reducido grupo de palabras y en todos los casos puede ser sustituida por la Q. No se trata de jubilar la ortografía, entonces: ni calvo, ni tres pelucas. Alcanza con poner en su lugar a la árida, redundante, inútil K. Ni más ni menos. * Periodistas y analistas políticos.
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