sábado, 3 de enero de 2009

Las fuerzas centrífugas. Por Jorge Raventos

Escrutado desde el mirador de el Calafate, al iniciarse el 2009 el país parece un
aula alboratada y en desorden, donde ya luce improbable que el gobierno
restablezca la añorada disciplina de los primeros años K. El bullicio se ha
generalizado tanto que hasta los silenciosos se han lanzado a hablar. Carlos
Reutemann inauguró el año con declaraciones no por parcas menos elocuentes:
se anotó en el largo listado de aspirantes potenciales a una candidatura
presidencial en 2011. "Esta vez vale la pena pensarlo", arriesgó.

Es cierto que hasta la encrucijada de las presidenciales restan más de mil días -
una eternidad-, pero en El Calafate, quizás por hipersensibilidad, no desprecian
el lenguaje simbólico, interpretan y hasta sobreinterpretan los signos políticos. Y
saben que, más allá de que concrete o no eso que sonó como una promesa
reticente, lo que Reutemann está refirmando es que en 2011, más allá de los
formalismos que lo tienen como presidente del Partido Justicialista, Néstor
Kirchner no sólo no podrá sostener una candidatura propia ni una de su círculo
familiar, sino que ni siquiera estará en condiciones de definir la fórmula del PJ.

El senador por Santa Fé no es el primero ni el último de los jefes provinciales (o
destacados líderes de distrito) peronistas que declaran o insinúan su aspiración
presidencial: José Manuel De la Sota, Mario Das Neves, Juan Carlos Romero,
Alberto Rodríguez Saa, Felipe Solá ya han confesado esa ambición; el
sanjuanino José Luis Gioja, el salteño Juan Manuel Urtubey, el chaqueño Jorge
Capitanich podrían ser los próximos. Y no hay que olvidar a Daniel Scioli, que
orejea cautamente sus naipes en la siempre decisiva provincia de Buenos Aires.
Cada nombre que se agrega a esa nómina es una señal más de que el sistema
de poder del justicialismo toma distancia del proyecto kirchnerista, se distancia
de su esturctura de autoridad. Los Kirchner, que en sus momentos de más
fuerza y más caja habían conseguido, si no adquirir, al menos alquilar el manejo
del partido justicialista y someter a sus estructuras locales, cada día ven
reducirse más vertiginosamente el alcance de su dispositivo, que hoy no tiene
demasiado más que los cuadros reclutados en "la pingüinera" de Santa Cruz, y
algunos otros cooptados a partir del 2003, como el responsable de las
estadísticas falsas, Guillermo Moreno, o el encargado de la inseguridad, Aníbal
Fernández. El vacío alrededor de los Kirchner se ensancha, en parte por
decisión de quienes toman distancia (hasta un personaje del riñón mismo del
kirchnerismo, como Alberto Fernández), en parte por la devoradora desconfianza
que crece en Olivos y la Casa Rosada (y que se potencia en los retiros
calafateños), que conduce a la familia presidencial a apartar a quienes
consideran tibios o vacilantes para colocar en reemplazo a aquellos que juzgan
duros e incondicionales. El último ejemplo fue el cambio de Cludio Moroni por
Ricardo Etchegaray en la cima de la AFIP y el inmediato úkase con el que este
liquidó a la cúpula técnica del ente recaudador. Moroni es un amigo de Alberto
Fernández.

El diagnóstico estratégico que prevalece en el bunker kirchnerista define como
prioridad política homogeneizar y consolidar su frente interno para afrontar lo
que estiman es una batalla decisiva: la sobrevivencia del proyecto en el año
electoral que se ha abierto. Por ello es probable que se produzcan nuevos
reemplazos (aunque un límite del kirchnerismo es la escasez de cuadros
políticos y técnicos) y que se intensifique la presión para disciplinar a los que
ahora son juzgados como demasiado dubitativos.

El pronunciamiento de Reutemann, aunque parece referido al 2011, apunta a un
objetivo más cercano. Una santafesina que supo acompañarlo políticamente y
ahora trabaja en una secretaría de estado provincial con el gobernador
socialista Hermes Binner –la dirigente de Pampa Sur, María del Carmen Alarcón-
estimó que "lo hace solamente por la elección el año que viene en Santa Fe y su
postulación como Senador, porque sabe que esta perdiendo con Binner y
Giustiniani, por estar asociado a los Kirchner". Es probable que la señora
Alarcón no se equivoque en ese sentido: Reutemann necesita tomar distancia
de Kirchner rápidamente para recuperar chances en la elección de este año. En
similar situación se encuentran otros dirigentes justicialistas del país. Algunos
buscarán exhibir independencia con estilo análogo al de Reutemann, otros, en
versión propia de la teoría del desacople, están tratando de que los comicios de
octubre sean considerados en sus distritos como una elección de corte
exclusivamente local, donde la gestión y la imagen del gobierno nacional no
sean juzgadas ni, en lo posible, mencionadas. En cualquier caso, lo que está
operando es la ley de hierro de la centrifugación: el kirchnerismo expulsa a
quienes hasta ahora había podido retener como aliados.

La dispersión política se suma a las dificultades económicas, consecuencias de
un comportamiento imprevisor. Los ajustes que el gobierno no quiso hacer en
tiempos de vacas gordas, se precipitan forzadamente ahora, cuando arrecia la
crisis, el país carece de crédito, los mercados externos se estrechan y la
desconfianza se extiende.

Aunque la confiscación de los fondos de la jubilación privada y otros arrebatos le
prometan al gobierno algún sosiego financiero, lo cierto es que la economía ya
da señales claras de repliegue. Pese a las presiones oficiales sobre las
entidades que representan al comercio para que vendieran unna "imagen
positiva" de las ventas de fin de año, las cifras reales reflejan la caída del
consumo en diciembre. Y el turismo sigue por la misma senda. Las encuestas
registran la creciente preocupación de la opinión pública por el tema del
desempleo, un asunto que tiende a igualar a la inquietud por la inseguridad. Con
realismo, la sociedad estima que a los problemas locales que ya se expresan en
suspensiones, despidos y crecimiento de las cifras de pobreza e indigencia, se
agregarán en las semanas y meses próximos los efectos de la crisis global, que
todavía no se notan seriamente en el país.
No sólo en el plano político se vive la centrifugación.

No hay comentarios: